Comenzó nuestra andadura allá por el año 2000, en el que Inicia abrió unos foros a los que dio su nombre y en cuyas redes fuimos cayendo unos tras otros, atraídos por un estilo especial y una dialéctica que iban más allá de la mera opinión. Fueron tiempos felices, en los que sin descanso iban y venían gentes, se quedaban unos –los mejores, los tolerantes, los irónicos- y se marchaban otros. Con el tiempo, de aquellos encuentros surgió un gran grupo de amigos que, aunque casi ninguno se conocía en persona, eran ya como de la familia. La Familia Inicia.
Pero todo es efímero y aquello era demasiado bonito para que pudiese durar siempre. Hacia finales de 2001, Inicia fue absorbido por Tiscali, un grupo italiano que por causas todavía oscuras para nosotros, abandonó el foro a su suerte. Primero desaparecieron los moderadores, quedando franca la entrada a todo tipo de indeseables, para posteriormente cerrar las puertas al registro de nuevos contertulios, con lo que se hería de muerte al foro y se le condenaba a una endogamia feroz.
En el verano de 2002 y a raíz de todos aquellos problemas, muchos de los más afamados tertulianos se dispersaron por la red. Algunos recalaron en Forolibre, un foro mucho más grande que Inicia y en el que rápidamente les hicieron sitio. Otros, los más, se diluyeron en la inmensidad de internet.
Dos meses más tarde creamos un pequeño foro en una página gratuita de Lycos. Le llamamos La Tierra Prometida y quisimos que fuese el lugar donde por fin pudiésemos encontrar la paz y el sosiego necesarios para comenzar una nueva etapa, libres de la tiranía de las grandes empresas y de la esclavitud de otros foros que no compartían las mismas inquietudes que nosotros habíamos aprendido en Inicia. Allí conseguimos reunir a gran parte de los dispersados y volver a ser una familia.
Pero el tenaz destino no soltaba su presa y tampoco esta vez tuvimos demasiada suerte. Lo que al principio fue un navegar por aguas tranquilas se convirtió luego en una cada vez mayor tormenta tecnológica. Lycos funcionaba a trompicones y uno de cada tres días la imposibilidad de acceder al foro nos hacía desesperar. Un día, cuando llevábamos cuatro mil mensajes y casi seis meses de funcionamiento, nuestra base de datos resultó dañada en una de aquellas tempestades a las que Lycos nos tenía ya acostumbrados. Parecíamos estar condenados por no sabíamos qué mano negra, al fracaso más absoluto y al vagar permanente de un lugar a otro. Decidimos entonces independizarnos, adquirir un dominio propio y autogestionarnos. El 23 de marzo de 2003 creamos El Café del Foro, con la esperanza de convertirlo en el último puerto de nuestra particular odisea.
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